Te contestamos con otra pregunta: con el deterioro de tus suelos y la escalada de precios actual, ¿crees que vas a poder seguir produciendo y pagando todos los abonos, fitosanitarios y combustible que usas?
Cambiar a la agricultura regenerativa tiene sus consecuencias en la producción, quien te diga lo contrario te miente. No podemos esperar que un suelo totalmente degradado comience a producir sin química de la noche a la mañana.
Pero, con el paso de unas pocas campañas, y a medida que vayas regenerando los suelos, tus producciones se acercarán cada vez más a las que tenías usando química, o incluso las pueden llegar a superar.
La diferencia estará en que gastarás menos en insumos, y dormirás con más tranquilidad sabiendo que tu negocio no depende de que suba el precio de la urea, el fósforo, el glifosato, el NPK o los pesticidas de síntesis. Porque no vas a usar ninguno.
Además, tus tierras serán cada vez más fértiles y acumularán más agua, la presión de las plagas y las enfermedades será menor, tus productos estarán mejor valorados, tu negocio será más rentable, cumplirás con las normativas medioambientales y las exigencias de los proveedores, y estarás contribuyendo a que el planeta sea un lugar mejor para vivir, ahora y para las futuras generaciones.