Hay una frase que resume bastante bien el momento actual: Todo el mundo habla de los créditos de carbono, pero casi nadie ha visto ninguno. Se habla de ellos en congresos, en informes de sostenibilidad, en reuniones de empresa, en proyectos europeos y en conversaciones con agricultores. Pero cuando bajamos al campo, la pregunta es mucho más simple: ¿Esto es real o es humo?
La respuesta corta es: sí, pueden ser reales. Pero no siempre lo son. Y, sobre todo: no convierten automáticamente el carbono del suelo en dinero.
Los créditos de carbono no convierten automáticamente el suelo en dinero: solo tienen valor si hay medición, verificación y trazabilidad.
Un crédito de carbono es una unidad que representa una tonelada de CO2 equivalente reducida o retirada de la atmósfera. Pero para que esa tonelada tenga valor, no basta con afirmarla: debe estar cuantificada, verificada y registrada bajo un estándar reconocido. Aquí entran organismos como Verra, una entidad internacional sin ánimo de lucro que gestiona el Verified Carbon Standard (VCS) [1].
Dentro del programa VCS, cada VCU (Verified Carbon Unit) representa una reducción o eliminación de una tonelada de CO2e conseguido por un proyecto verificado. A partir de ahí empieza la parte complicada: definir una línea base, medir bien, modelizar, verificar de forma independiente, demostrar adicionalidad, garantizar permanencia y registrar correctamente los créditos. Aquí es donde muchos proyectos hacen aguas, y donde los buenos proyectos tienen futuro.
Detengámonos un momento en el concepto de adicionalidad. No cualquier finca puede entrar en un proyecto serio. Es necesario que haya adicionalidad: que el cambio no sea simplemente algo que ya se habría hecho igualmente. También hay que evitar proyectos que provengan de destruir ecosistemas naturales, bosques nativos o espacios de alto valor ambiental. Y es necesario que la producción agrícola siga teniendo sentido: no se puede salvar el carbono destruyendo la viabilidad alimentaria.
La clave ética es esta: los créditos no deben ser una excusa para no reducir emisiones. Deben ser una herramienta complementaria para emisiones residuales y para financiar cambios reales. Si una empresa no reduce, no debería comprar créditos para lavarse la cara. Si una empresa reduce y, además, ayuda a transformar su cadena agrícola, entonces estamos hablando de otra cosa.
No hagas regenerativa por los créditos

Este punto es clave: no hagas agricultura regenerativa para vender créditos de carbono. Hazla porque quieres una finca más fértil, más resiliente, menos dependiente, más capaz de aguantar años difíciles y más preparada para el futuro.
Los créditos pueden ser una ayuda. Pueden aportar un ingreso extra. Pueden ayudar a llegar antes al break-even de la transición o darte un dato muy valioso sobre lo que está pasando en tu suelo. Pero difícilmente serán el negocio principal.
No hagas agricultura regenerativa por los créditos. Hazla para tener una finca más fértil, más resiliente y menos dependiente.
Hoy, los precios del mercado voluntario son muy variables. Hay créditos baratos de baja diferenciación, y créditos de alta integridad que alcanzan precios muy superiores. En operaciones recientes vinculadas a suelo agrícola y agricultura regenerativa, Reuters ha situado algunos acuerdos en rangos de 60–80 dólares por tonelada de CO2e, como el caso de Microsoft e Indigo Carbon (el gigante informático ha anunciado la compra de 2,85 millones de créditos en 12 años).
Otros proyectos europeos de carbon farming local y certificado se mueven en rangos indicativos de 40–50 €/t CO2e, especialmente cuando ofrecen trazabilidad, cercanía y verificación [2].
Y en agricultura, seamos claros: aunque una finca genere 1,5 toneladas de CO2e por hectárea y año —una cifra orientativa interesante—, nadie se hará rico con esto. Si tienes 100 hectáreas y generas 150 créditos, hablamos de un ingreso complementario, no de una jubilación anticipada. Pero es una palanca excelente para pagar el monitoreo y acelerar el cambio.
¿Por qué interesa a las empresas agroalimentarias? Del Offsetting al Insetting
Muchas empresas están haciendo los deberes: reducen emisiones en energía, mejoran logística, optimizan procesos industriales y revisan el packaging. Pero llega un momento en que la parte más importante de su huella continúa viniendo de las materias primas. Y aquí el sector primario es la solución.
Si una empresa agroalimentaria quiere avanzar hacia sus compromisos climáticos, deberá mirar hacia las fincas que producen el cereal, la leche, los tomates, el vino o el aceite que entran en su fábrica.
Las materias primas de la agricultura regenerativa ayudan a reducir la huella real del producto final. Esto es muy diferente a compensar comprando créditos forestales a miles de kilómetros (offsetting). Lo ideal es avanzar hacia créditos km 0: vinculados a productores reales, suelos medidos y cambios verificables dentro de la misma cadena de suministro.
Para la industria, esto es el Scope 3 (Alcance 3), que representa las emisiones más difíciles de reducir. Aquí entra el concepto de insetting: reducir o compensar emisiones dentro de la propia cadena de valor, ayudando a las fincas proveedoras a cambiar el manejo, mejorar el carbono de su suelo y reducir la huella de los ingredientes que la empresa compra.
Verra, Europa y el nuevo marco contra el Greenwashing
El mercado voluntario de carbono está madurando a marchas forzadas tras años de promesas fáciles y proyectos dudosos. Cada vez pesarán más tres cosas: calidad, verificación y trazabilidad.
En este contexto, el nuevo marco regulador europeo (CRCF) y la Directiva (UE) 2024/825 marcan un cambio de rumbo fundamental: ya no se permite el «pagar por contaminar» [3].
La nueva ley europea limita drásticamente las declaraciones ambientales genéricas sin fundamento —como “eco”, “verde”, “sostenible” o “respetuoso con el clima”, o “regenerativo”— cuando no estén sustentadas por pruebas claras, verificables y esquemas de certificación reconocidos.
Esto afecta directamente a lo que se comunique como regenerativo. Ya no puede depender de un relato de marca; habrá que demostrar qué prácticas hay detrás y bajo qué sistema se da confianza al mercado. Precisamente para dar respuesta a este nuevo escenario hemos impulsado el sello RF+, pensado para identificar productos procedentes de una agricultura ecológica y regenerativa con criterios verificables y trazabilidad. Lo veremos en detalle en el próximo artículo.

La jerarquía de actuación climática será legalmente exigible: primero hay que reducir drásticamente las emisiones dentro de la propia cadena (Alcance 1 y 2) y, solo como último recurso, compensar las emisiones residuales técnicamente imposibles de eliminar.
Apostar hoy por proyectos bajo el estándar internacional Verra es la vía más sólida para prepararse para la homologación de Bruselas, asegurando que la inversión sea un activo de transparencia defendible ante reguladores, inversores y clientes. El futuro no será decir “capturo carbono”; el futuro será demostrarlo.
El futuro no será decir “capturo carbono”; el futuro será demostrarlo.
El valor del modelo agrupado: Nuestro Proyecto
Estos proyectos tienen costes importantes de diseño, analíticas, auditoría y registro técnico. Por eso una finca sola no puede asumir la complejidad; el sentido real nace de la escala y del trabajo agrupado.
A través del acuerdo de colaboración entre la Fundación Tierra Pura, One Carbon World y The Regen Group, gestionamos un proyecto pionero de créditos de carbono agrícola bajo el estándar Verra. Actualmente contamos con un piloto en marcha de unas 2.000 hectáreas con diferentes fincas en España, entrando ya en la fase de segunda medición.
Nuestro modelo económico: Para reducir la barrera de entrada, el productor no paga una cuota por participar en el proyecto. El agricultor solo asume los costes de las analíticas de laboratorio necesarias para fijar su punto de partida inicial (materia orgánica y densidad aparente).
A partir de ahí, estudiamos la viabilidad técnica de cada caso analizando líneas rojas como la adicionalidad (demostrar que el cambio agronómico no se habría hecho de igual manera sin el incentivo del proyecto) y garantizando que la producción agrícola continúe teniendo sentido técnico, ya que no podemos salvar el carbono destruyendo la viabilidad alimentaria.
Análisis DAFO del Carbono Agrícola de un vistazo

Conclusión: El momento de medir es el principio
Los créditos de carbono no son el Dorado; no sustituyen una buena estrategia agronómica ni convierten una mala práctica en una buena. Pero son la palanca financiera que conecta la voluntad del agricultor con las necesidades de sostenibilidad de las corporaciones.
En The Regen Group entendemos que el crédito de carbono es solo la «punta del iceberg». Para llegar a él con éxito y seguridad legal, es necesario un camino riguroso, que es donde realmente aportamos valor como consultora:
- Diagnóstico inicial: ¿Dónde estamos? ¿Cuál es la salud real de tu suelo?
- Plan de acción personalizado: ¿Qué cambios de manejo tienen sentido en tu contexto y cultivo?
- Soporte en la implantación y pruebas piloto: Te acompañamos al campo para minimizar riesgos durante la transición.
- Monitoreo y Certificación: El programa de créditos bajo el estándar Verra es el complemento final que cierra el círculo del valor.
El momento es ahora. Si estás pensando en iniciar el cambio, el momento de entrar en un proyecto de créditos es al principio. Los créditos no se generan «hacia atrás». Necesitan una línea base, una metodología y un seguimiento desde el minuto cero. Todo el carbono que captures antes de registrarte será una victoria para tu finca, pero no se podrá convertir en un activo financiero verificable.
Abrimos la segunda ronda de inscripciones para fincas, cooperativas y empresas que quieran acceder a un acompañamiento integral: desde la diagnosis del suelo y el diseño del plan de acción en el campo, hasta la certificación final bajo Verra. El futuro de la cadena agroalimentaria pertenece a quienes puedan demostrar su impacto.
¿Hablamos?

Referencias
[1] El estándar Verified Carbon de Verra: https://verra.org/programs/verified-carbon-standard/
[2] Microsoft in record deal for soil carbon credits as data centres surge: https://www.reuters.com/sustainability/climate-energy/microsoft-record-deal-soil-carbon-credits-data-centres-surge-2026-01-15
[3] Directiva (UE) 2024/825 del Parlamento Europeo y del Consejo: https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=DOUE-L-2024-80326


